Segun Martin Scorsese “Rotten Tomatoes es dañino para los directores serios”

El cineasta arremete contra “una forma cada vez más brutal de ejercer la crítica”.

“Valoran las películas como uno valora un caballo en el hipódromo, un restaurante en una guía de viajes o un electrodoméstico en [la revista] Consumer Reports. Lo tienen todo que ver con el negocio del cine, pero nada con su creación o su visionado inteligente”. Quien habla así es Martin Scorsese y lo hace sobre la web de agregación de críticas Rotten Tomatoes en un largo ensayo publicado en The Hollywood Reporter.

A diferencia de las varias ocasiones en que los productores de las grandes compañías han cargado contra el site, el cineasta italoamericano ha desplegado buena letra a la hora de esgrimir sus críticas. “Cuando salí del colegio, me las vi muy felices porque pensé: ‘¡Se acabaron las notas!”, dice Scorsese en el arranque del artículo, para enseguida arremeter contra este tipo de webs: “He recibido críticas positivas y negativas, como todo el mundo. Las negativas no me hacen nada de gracia, por supuesto, pero son gajes del oficio. Aun así, he de decir que, en el pasado, cuando un crítico tenía problemas con alguna de mis películas, solían expresarlo de una forma meditada”.

Hoy, sin embargo, el sistema es otro y para Scorsese se trata de “una forma cada vez más brutal de ejercer la crítica”. Según el director de Malas calles, webs como Rotten Tomatoes o Cinemascore “no tienen nada que ver con la auténtica crítica de cine”. “Incluso el nombre de Rotten Tomatoes [“Tomates podridos”, en inglés] resulta insultante”, se lamenta. “Rotten Tomatoes es dañino para los directores serios”.

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“El cineasta se ve reducido a un fabricante de contenidos, y el espectador a un consumidor sin ganas de arriesgar”, denuncia Scorsese.

“Cuando yo era joven, las estadísticas de taquilla sólo aparecían en las revistas especializadas como The Hollywood Reporter. Ahora, me temo que se han convertido en el todo”, afirma. Pero desde los años 80, “cuando las cifras de taquilla comenzaron a ser la obsesión que son ahora”, el cine se ve de una manera de consecuencias nefastas: “El cineasta se ve reducido a un fabricante de contenidos, y el espectador a un consumidor sin ganas de arriesgar”, denuncia.

“Las recaudaciones del primer fin de semana se han convertido en un deporte sangriento y con espectadores, que a su vez parece haber estimulado una forma aún más brutal de criticar las películas”, señala, y como ejemplo pone la última película de Darren Aronofksy, madre!.

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